Por Fernando Sanchez
Pensé en volver a escribir sobre Menem. Decir que es lindo volver a verlo con la cabeza gacha, looser por fin, sabiéndose herramienta oxidada al servicio de un establishment que ya está dejándolo de lado como un trapo viejo. Pero es una alegría módica, porque lo que nos legó es una condena infame y porqué, aún gagá, seguro seguirá cacareando un tiempo más
Pensé en escribir sobre el nuevo presidente. Decir que ahora sí, vamos todavía, ganamos los buenos, se viene un país diferente y así. Pero no sé si es buen chiste.
Por eso, voy a lo que realmente importa: ¿ que les pasa a nuestros solistas rockeros? ¿ Tacuaren Town les pega mal?
En sus hasta ahora dos últimos álbumes oficiales, Andrés Calamaro nos lagrimeó amargamente la pérdida de Mónica García. ( Por suerte, la muchacha volvió hace poco al redil y Andrés volvió en sí para alegría de todos; incluida, suponemos Mónica). En su reciente Siempre es hoy, Gustavo Cerati dedica parte de su repertorio a su ex mujer, la chilena Cecilia Amenábar, y se de el gusto de celebrer en su público su nuevo vínculo con la actriz modelo Déborah de Corral. Y ahora, Fito Paez nos cuenta en rimas que su matrimonio con la chechu fu y que su nuevo sol tiene la cara lozana de la actriz Romina Ricci. (No es la primera vez: Fito nos ha venido informando de su estado marital en cada uno de sus discos.)
¿ Podemos decir que, en los últimos años, las peleas con sus señoras y sus nuevos noviazgos son algo así como el monotema de los solistas cuarentones del rock argento?
A esta altura, da la sensación de que estos artistas se divorcian y vuelven a casarse solo para seguir escribiendo canciones. Algunas lindas, otras buenísimas, y muchas que bueh, dan más ganas de mirar a Magalí Bachor y Operación Triunfo que seguir escuchando el disco… Imagináte: sos una chica y te cruzas con un rock star. El tipo se muere por vos y te regala una canción. ¡ Qué Emoción! Te conquistó. Se van a vivir juntos y la primera noche te dice: “Descorchate un buen vinito, te compuse una canción”. ¡ Qué lindo, gracias! Tres días después, y tras la primera discusión, el tipo te espera llegar, sentado en su piano o en su mejor sillón, guitarra en mano, y te dice: “ Prendéte un fasito y olvidemos todo. Vení que te canto mi nueva canción” y dale. A los veinte días llega eufórico mientras vos ves indomables y te dice: “ Apagá la tele que te canto la nueva canción que te dediqué”. En fin… en tres meses tenés un disco solo para vos. En un año tenés un album doble. En lustro tenés doscientas canciones que te cuentan –a vos y a 30 mil sujetos- lo linda que sos, las drogas que tomás, lo loca que te ponés cuando el te dice que sale de noche, lo bien que la apsaron la primera cita…¿ Lo querés matar? Chau. Te VAS. Pero ojo: te espera un disco más con canciones tristes, lloronas, que te dicen que bueno, que esta todo bien, fue lindo mientras duró, que seas feliz en tu nueva vida, ya no me las puedo arreglar sin vos y eso…
Es dura la vida del rocker. Pero más dura parece ser la vida de sus mujeres.
Julieta Ortega ya sabe lo que le espera.
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