Las pocas chicas que hay en la faculad de ingeniería son muy codiciadas tanto para grupos como por simples miradas en pasillos, aulas y bibloteca. Ellas lo saben y les gusta. Y no es que se crean importantes, lo son. Para los hombres de ingeniería las pocas chicas son importantes pero digamos que si te las cruzas afuera no se hacen tanto las importantes y lindas como acá. Bueno algo así pasó cuando un suertudo estudiante logró que una chica aceptara estudiar a solas con él en la bibloteca. Pero este chico astutamente se sentó cerca de tres rubias, estudiantes de intercambio ellas. De Dinamarca o algún país escandinavo eran estas chicas. El chico sacó su 100% chamuyo argentino y empezó a remarla de donde podía. Una rubia seguía en la suya harta que la chamuyen y quisieran levantarselá y besarla, la otra rubia le prestaba atención dándole confianza y seguridad a nuestro argentino en guerra y la tercer rubia estaba pendiente de la conversación ruborizada y riendose conociendo ya también el chamuyo argentino. Así pues la morochita que había aceptado estudiar con este chico quedó en no primer ni segundo plano sino cuarto plano tras las tres rubias dándose cuenta que no era más que una chica de 1.60, morochita codiciada por estar ingeniería más no más codiciada que una rubia escandinava. Por todo esto, con algo de bronca y angustia, no tuvo más remedio que estudiar sola, al lado de nuestro guerrero argentino que continuaba en la batalla de conseguir algun contacto sea teléfono o mail de alguna de las rubias porque claro está que cualquiera le venía bien. Y estudió sola. Cuando las rubias se fueron y el argentino cayó derrotado, la morochita pareció rubia y el argentino recobró fuerzas y se dijo a si mismo: "bueno, después de todo estoy con una chica". Al mismo tiempo que miraba a su alrededor y veía a muchos compañeros suyos mirándolo y envidiándolo. No habrá conseguido una rubia pero si una morocha que de todas formas se sentía igual que alguna de esas rubias: deseada, y actuaba como alguna de ellas: segura de tener hombres disponibles cuando ella quisiera. Yo observé todo esto mientras pensaba en mi ayudante de física. Que linda mujer, pensaba. Enamorado, habiendo retenido su imágen por ya 22 hs. Tiene todo lo que idealicé siempre: rubia, tímida, inteligente, agradable. Es de esas que me las voy a olvidar mañana o pasado y no al instante que pasan frente mío. Pero el tema es que ellas saben que tienen el poder. No hay ninguna que venga a hablarte, que tome la iniciativa, ni siquiera para ser tu amiga o formar grupo de trabajo. No! Las mujeres no se acercan a los hombres. Saben de su poder, saben que deciden cuando estar con hombres. Y todo esto porque si vos macho argentino tenes los huevos suficiente para no acercarte a ninguna mujer esperado que ésta se te acerque como cualquier mortal a formar grupo con vos, va a haber otro macho argentino con pocos huevos y mucho chamuyo que se le acerque a la minita y la haga sentir importante y deseada cual morochita o escandinava en facultad de ingeniería. Hagamos que las mujeres de ingeniería sean más humildes. Hagamos que las mujeres de ingeniería busquen hablar con hombres, busquen formar grupos con hombres. Bajemos a las mujeres de ingeniería de ese pedestal, de esa falsa humildad. Porque sepanlo: una chica que estudia ingeniería esta bien chapita. A demás que mejor que conseguir un novio ingeniero que va a ganar guita y no es un vago como otros. La facultad de ingeniería es como su paraíso, es lo que para nosotros sería la facultad de psicología. Valorémonos que acá ellas son pocas y tienen que salir a buscar o se van a quedar solas. A demas, yo que ustedes chicas me preocuparía porque dicen que hay 7 mujeres por cada hombre así que 6 de ustedes se van a quedar solas. Ojo eh. Por otro lado si a vos mujer estas baja de autoestima venite a la facultad de ingeniería que al toque te vamos a encarar.Por último dejenme decirles que si nos organizamos cojemos todos.

Categories:

Leave a Reply